En Lima cada vez hay más gatos que viven solo dentro de casa. Departamentos pequeños, ventanas con mallas, poco espacio para correr y, muchas veces, comida disponible todo el día. Todo eso suena cómodo… pero también es el escenario perfecto para un problema que muchos no notan hasta que ya está avanzado: la obesidad en gatos de departamento.
Y no, no es solo que el gato esté “un poco rellenito”.
El sobrepeso en gatos casi siempre empieza sin que te des cuenta
La mayoría de gatos no engordan de golpe. Suben poco a poco.
100 gramos hoy, 200 gramos en unos meses… y como el cambio es lento, el tutor se acostumbra a verlo así.
Además, el gato no se queja. Sigue durmiendo, comiendo y usando su arenero. Por eso muchos recién reaccionan cuando el veterinario lo dice claramente: “Tu gato está pasado de peso”.
Vivir en departamento cambia completamente la forma en que el gato se mueve
Un gato que vive en exterior camina, trepa, explora y caza.
Un gato de departamento puede pasar la mitad del día durmiendo y la otra mitad esperando la siguiente comida.
No es culpa del gato. Es simplemente su entorno.
En ciudades como Lima, donde muchos departamentos no superan los 70 u 80 m², el movimiento diario es muy limitado si no se estimula.

El plato lleno todo el día: el error más común
Dejar comida disponible todo el día parece práctico, pero para muchos gatos es el inicio del problema.
Algunos gatos saben autorregularse, pero muchos no.
Comen por aburrimiento, por ansiedad o simplemente porque la comida está ahí.
Con el tiempo, esto genera:
- Consumo excesivo de calorías
- Poca sensación de saciedad
- Aumento progresivo de peso
Y lo peor: el tutor siente que el gato “come normal”.
Después de la esterilización, el cuerpo cambia
Este punto es clave y suele pasarse por alto.
Tras la esterilización, el metabolismo del gato se vuelve más lento. Necesita menos energía diaria, pero si sigue comiendo lo mismo que antes, el aumento de peso es casi inevitable.
Aquí es donde muchos gatos de departamento empiezan a engordar sin que nadie lo note.
Reducir la cantidad no siempre es la solución
Cuando alguien nota que su gato está subiendo de peso, lo primero que hace es darle menos comida. Y ahí aparece otro problema.
Menos comida del mismo alimento puede provocar:
- Hambre constante
- Maullidos
- Ansiedad
- Estrés
El gato baja de peso, sí… pero no de forma saludable.
La clave no es solo cuánto come, sino qué tipo de alimento está comiendo.
Alimentación pensada para gatos de interior
Los gatos que viven en departamentos necesitan alimentos formulados específicamente para su estilo de vida.
Este tipo de alimentación suele:
- Aportar menos calorías por porción
- Ayudar a mantener masa muscular
- Controlar mejor las grasas
- Favorecer una digestión más ligera
No es marketing. Es adaptación al entorno real del gato.
El movimiento sí importa (aunque sea poco espacio)
No necesitas un departamento grande para que un gato se mueva más. Necesitas intención.
Pequeñas acciones hacen diferencia:
- Juegos cortos pero intensos
- Juguetes que simulen caza
- Cambiar juguetes cada cierto tiempo
- Usar rascadores altos o repisas
Un gato que juega todos los días, aunque sea 10 minutos, quema más calorías de lo que parece.
El aburrimiento también engorda
Un gato aburrido suele comer más. No por hambre, sino porque no tiene otra cosa que hacer.
Estimular su mente ayuda mucho:
- Mirar por la ventana
- Buscar pequeñas porciones de comida escondidas
- Cambiar la disposición del espacio
- Variar rutinas
Un gato estimulado mentalmente suele regular mejor su apetito.
Señales claras de que el peso ya es un problema
No esperes a que el gato “se vea gordo”. Hay señales más sutiles:
- Le cuesta saltar
- Juega menos
- Duerme más de lo normal
- Se cansa rápido
- Se acicala menos
Si notas esto, el peso probablemente ya está afectando su calidad de vida.

Controlar el peso también es prevenir enfermedades
La obesidad en gatos está relacionada con:
- Diabetes
- Problemas articulares
- Enfermedades hepáticas
- Menor expectativa de vida
Prevenir el sobrepeso no es exagerar cuidados. Es evitar problemas que luego son más difíciles y costosos de manejar.
Un gato sano no es un gato redondo
Durante años se pensó que un gato gordito era un gato feliz. Hoy sabemos que no es así.
Un gato sano es:
- Ágil
- Activo
- Con peso estable
- Con buena energía
Incluso viviendo en un departamento.
Con una alimentación adecuada, porciones medidas y un poco de juego diario, es totalmente posible evitar la obesidad en gatos de departamento, incluso en espacios pequeños como los que son comunes en Lima.
Cuidar su peso es una de las formas más reales de cuidarlo.


